Saturday, September 19, 2009

Vivencias bávaras


El 21 de diciembre de 1966 yo tenía 11 años. Esa noche pasaron dos cosas en Avellaneda: se casó Roberto Perfumo, y el Racing campeón de 1966 inauguró la iluminación del estadio. Para el magno evento, organizó un amistoso contra el Bayern Munich, el equipo aleman donde jugaban varias estrellas del flamante subcampeón del Mundial de Londres: el arquero Maier, el tanque Muller, Overath y un pibe de 21 años que estaba destinado a grandes cosas: Franz Beckenbauer.
Mi viejo me llevó a ver ese partido, que quedará en mis retinas y en mi memoria mientras viva: la rarísima sensación de ver la cancha de Racing iluminada como si fuera pleno día, las tribunas repletas gritando a todo pulmon el mítico "...y ya lo vé, es el equipo de José...", y la Academia jugando a un ritmo vertiginoso, de ida y vuelta, un partido excelente que Racing terminó ganando 3-2, con goles del Panadero Diaz, el Chango Cardenas y el finado Yaya Rodriguez. El tanque Muller metió los dos goles de los tetones.

Cuarenta y tres años después, el 15 de septiembre, volví a ver al Bayern Munich en persona, también con una cancha repleta, también de noche. Pero había varias diferencias: Franz Beckembauer, ahora es el presidente del Bayern (y no estuvo presente). Yo no era más un niño de 11 años sino un abuelo de 54. El equipo que se enfrentó a los tetones no era el querido Racing Club sino mi equipo adoptivo, Maccabi Haifa. El estadio no era el Cilindro de Avellaneda sino el Estadio Nacional de Ramat Gan, en Israel. Y los cantos de la hinchada eran en el idioma de la Biblia...

Otra diferencia, esta vez no era un amistoso, sino por los"porotos": partido inaugural de la zona de grupos de la Champions League.
Pero como entonces, también el ritmo rápido, el ida y vuelta (más ida del Bayern que vuelta de Maccabi, hay que reconocer, pero decididamente bilateral) y el gusto de ver futbol bien jugado.

Y la última diferencia: esta vez mi equipo perdió. Tres a cero, con un gol tetón a los 20 del ST y otros dos, baldazo de agua fria, en los últimos cinco minutos. Como entonces, dos goles de Muller. No el legendario tanque, Gerd, sino el pendejo de ahora, Thomas.

Lástima el resultado, Haifa hizo méritos y no se merecía los tres goles de diferencia. Cuando los tetones embocaron el primero, el técnico de Haifa puso todas la fichas ofensivas en la cancha y Haifa apuró bien buscando el empate. Ariel Ben Ami, al lado mío, cantó la justa: Uy, que no nos goleen ahora. Pero se dio: dos goles en cinco minutos y a casa con un resultado mentiroso.

Pero como entonces, como en el partido de mi infancia, también me volví a casa con una sonrisa: la fiesta increíble en las tribunas, el buen fútbol, la historia.

Ahora, a esperar el siguiente partido. El fútbol siempre da revancha.

Avi

PS: Y el equipo de mi amigo Beni y de mi sobrino postizo Gilad, los colorados del Hapoel Tel Aviv, que juega la Liga Europea, el nuevo torneo premio consuelo de la UEFA, le gano dos días después en Tel Aviv al ...Celtic de Glasgow.
No pude dejar de apreciar la casualidad poética.... Vieron, muchachos, qué lindo es ganarle al Celtic? Yo conocí esa sensación hace 42 años. En ese entonces era en la final de la Copa Intercontinental, valgan las diferencias. Pero es lindo igual, no me lo pueden negar...

1 comment:

  1. Como ya te deje dicho en el HF: Gran relato.
    Me alegro que lo hayas disfrutado y que te haya traido tantos recuerdos...

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